27 mar. 2006

Los chamos de la tapa de Página/12


Los pibes de la tapa de Página de ayer viven en la esquina. La mujer de la foto, Flora Pasatir, es la abuela que no conocieron. Ella y a su marido Gastón Robles fueron secuestrados en City Bell, detenidos en el campo de concentración de Campo de Mayo y desaparecidos. Manel y Sara, mis sobrinos, nacieron en Venezuela. Con su mamá, Estivalis, estos chamos son los venezolanos del barrio. Gabriel Reig, el padre de los chicos, acaba de volver al país que dejó hace 30 años.

No son los únicos que hablan en la nota. Entre otras, están Nana Dillon, hija de la periodista Marta Dillon, y Josefina Urondo, nieta del poeta Paco Urondo. La nota del diario es una patada en los huevos a los que dicen: "Olvidemos. ¿Para qué seguir revolviendo cosas del pasado?". Los chicos demuestran que son cosas del presente. Y no son loros repitiendo historias contadas por adultos. Procesaron.

Dicen:

“Muchas veces me imagino cómo
sería tener otra abuela, otro pariente de quien aprender. Me parece muy terrible esto de que se llevaran a las personas y desaparecieran de un día para otro. Me incomoda un poco cuando hablo mucho de esto y me da miedo ponerme a pensar demasiado. Me costó explicarles a mis amigas más pequeñas que me preguntaban por qué me iba a vivir a otro país"
. Sara Reig.

“Muchas veces me sentí diferente a la gente de mi misma edad. Sobre todo en la escuela primaria tenía el conocimiento de cosas que pasaron que mis compañeros no sabían. A algunos les tuve que explicar qué fue la dictadura, o bueno, lo que sé. Con uno me peleé a las piñas porque me provocaba diciendo ‘aguante los milicos’ y dibujó un símbolo nazi en el pizarrón. Lo más impresionante fue cuando una preceptora, una mujer de unos sesenta años, me preguntó: ‘¿pero cómo era eso? Si yo vivía acá enfrente del colegio y no me enteré de nada’. Capaz que estaba mirando el mundial ¿no es cierto?” Naná Dillon.


"Me genera mucha bronca ni siquiera haber conocido a Paco y a mi tía, y haberme perdido muchas cosas. Ultimamente estuve haciendo una crítica más dura hacia ellos, es lo que me pasa, francamente: veo cierto egoísmo en ellos, que sólo fueron fieles a sus convicciones ideológicas. Sabían que podían perder la vida en cualquier momento y no tomaron en cuenta a su familia. Mi abuelo dos hijos, mi tía otros dos hijos. ¿No se podían haber quedado en el molde y luchar desde otro lado? Hay muchas formas de luchar". Josefina Urondo

"Un día mi abuela dijo que nuestros otros abuelos eran enfermos y que para que no enfermaran a la sociedad se los habían llevado. A pesar de eso, nunca pusimos en duda la versión de mi mamá. No estaba en duda. Desde chiquitas íbamos a la Ronda de los familiares en la Plaza San Martín, a las actividades en el local de Familiares. A los 13 años me enojé un poco con mi abuela y discutí, pero después entendí que no tenía mala intención. Incluso cuando hacíamos la tarea me explicaba perfectamente el accionar de la dictadura". Virginia Maffassanti



Link: Nota en Página/12

EXTRA: El fotógrafo Gonzalo Martínez, presidente de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina, en acción.


posted by Gabriel Giubellino at 10:09 a.m.

2 COMENTARIOS:

Anonymous Anónimo said...

no queda claro en qué esquina viven los "chamos"

4:07 p.m.  
Blogger gabriel g. said...

Es verdad. Como no tengo autorización para decir el punto exacto, tendría que decir: "acá a la vuelta, a media cuadra de la verdulería". O algo así.

8:25 p.m.  

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